Nº64 - mayo 2017

Delegar ¿yo?

tiempo 01:19 min

Dramatización: “Razones” para no delegar

Este vídeo muestra las razones por las que los mandos no delegan, las razones que suelen decir y las verdaderas

tiempo 01:51 min

Videocast

En este vídeo comentamos las consecuencias de no delegar

Descargar podcast

tiempo 03:00 min

Resumen

Razones para No delegar

¿Realmente hay alguna? Normalmente se cita como razón principal la falta de tiempo. Es verdad que hay muchos mandos que tienen la sensación de que no llegan a todos los sitios que debieran, que el tiempo se les escapa por entre los dedos como si fuera un líquido invisible e imposible de contener. Y el que esto sea verdad no quiere decir que no pueda delegar.
No podemos estirar el tiempo, que es el que es, ni más ni menos. Lo que si podemos hacer es decidir qué hacer con él. La delegación, el acto por el cual el mando encarga la ejecución de una tarea a un subordinado asegurándose de que éste la realiza en tiempo y forma, es una inversión. Como inversión responde a su definición, que para nosotros es la renuncia a una satisfacción inmediata por la esperanza de obtener una satisfacción mayor en el futuro. El mando renuncia a dedicar su tiempo ahora a algo que considera en este momento más necesario para poder liberar más tiempo en el futuro para dedicarse a esa u otras tareas.

¿No es misión de todo profesional saber dónde invertir en beneficio de su carrera? Al menos lo es de aquellos profesionales que están realmente preocupados por progresar, que son bastantes menos de  los que parece, a juzgar por sus comportamientos, por lo al día que están en la tecnología de su área, por lo que invierten en ensanchar sus horizontes, por los riesgos de  crecimiento que asumen, por las nuevas relaciones que establecen, por lo generosos que se muestran hacia los demás, por lo estratégicos que son.

Si el mando fuera estratégico, se daría cuenta de que necesita delegar, porque si no lo hace alcanzará pronto su techo profesional. Pensar estratégicamente es mirar hacia delante y razonar hacia atrás y si así lo hace, el mando se dará cuenta de que delegando bien podrá liberar el tiempo que necesita para aprender, para estar a la última, para arriesgarse con conocimiento, para establecer nuevas relaciones, para mostrar la generosidad que será recompensada múltiples veces, que es todo lo que necesita para progresar profesionalmente.

En vez de ello, muchos mandos miran con recelo a su gente, creen, aunque no lo digan abiertamente, que si delegan están cavando su propia tumba, están facilitando que sus empleados les sobrepasen en la estima de sus superiores, piensan que su seguridad está ligada a la idea de ser “imprescindibles para la empresa”. Pero imprescindibles no por ser los que posibilitan su crecimiento, sino imprescindibles por ser los que la tienen secuestrada, siendo ellos el factor limitante que hace que la empresa tenga que contar con ellos para todo lo importante. Esta forma de pensar y actuar les ha funcionado en el pasado, esta es la base de su creencia. Hasta que llega un superior con auténtica ambición de crecimiento, entonces se acabaron los personalismos y las tonterías, entonces se descubre el pastel y ese “mando secuestrador” se ve expuesto ante lo que es, un freno para la empresa.

¿Quieres saber qué más
podemos hacer por ti?
Contacta con nosotros