Nº62 - marzo 2017

El reparto de tareas

Yo, como ese

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Dramatización: Yo, como ese

En este vídeo, un miembro de un equipo muestra su insatisfacción por un reparto de tareas injusto.

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Videocast

En este vídeo explicamos lo que el mando o el líder de un equipo deben tener en cuenta a la hora de repartir las tareas

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Resumen

Lo que el vídeo que acabamos de ver plantea es una de las responsabilidades del líder del equipo: El reparto de tareas. De hecho, lo que vemos es que hay una dejación de responsabilidad de la jefa, que, sabiendo que el reparto es injusto, que uno de los miembros del equipo se aprovecha de los demás, no interviene, alegando que tiene muchas cosas que hacer.

Por supuesto que los directores tienen mucho que hacer, y nunca les sobra tiempo, pero no dedicar el necesario al reparto de tareas en su equipo es un error que acaba teniendo malas consecuencias. Lo habitual cuando el líder de equipo no dedica esfuerzo a asignar adecuadamente las tareas es que los mejores, los que responden siempre, acaben sobrecargados. Es lo más cómodo. Al fin y al cabo, sabes que van a responder, ¿no?

Pero pensar que esta es una situación sostenible es un error. Los mejores acaban quemados, y, si son realmente buenos, abandonan el equipo. No solo se queman por exceso de trabajo, también la sensación de injusticia hace mella en ellos y en el equipo.
Cuando un líder asigna tareas a los miembros de su equipo tiene que tener en cuenta sus capacidades, por supuesto. Pero no sólo. También debe considerar la carga de trabajo que cada uno va a soportar y tiene que apreciar que el resultado de la asignación está compensado.
Por supuesto nunca van a hacer todos lo mismo, ni con el mismo esfuerzo o resultado. Pero una cosa es que se produzcan leves diferencias, que el líder puede compensar mediante las variedades de reconocimiento que estén a su alcance – desde la felicitación y agradecimiento a la mejora económica- y otra es que las diferencias sean grandes y además reiteradas.
Por cierto, en esta asignación de los recursos, nuestra opinión es que es mejor que haya tensión que relajación. Dicho de otro modo, mejor un poco de más que de menos. En nuestra experiencia, equipos que van algo (no excesivamente) tensionados son mucho más productivos, y a menudo se sorprenden y descubren que su capacidad es mayor de lo que pensaban.
Además de a las capacidades actuales y a la correcta asignación de los recursos el director tiene que estar atento a algo más. La asignación de tareas es también una forma de hacer crecer a los miembros del equipo. Hemos dicho que el impacto de un líder sobre su equipo no es nunca neutro: O multiplica sus capacidades o las resta. Un director que no está pendiente de que los miembros de su equipo “crezcan” profesionalmente es un director que resta. Es necesario que no solamente les mantenga en tensión en cuanto al esfuerzo, también en relación a la naturaleza de los retos. La asignación de nuevas tareas a un miembro del equipo no es una mala pasada. Al contrario, es una muestra de interés en su desarrollo, siempre, claro que la delegación de la nueva tarea se haga adecuadamente. Pero de delegación hablaremos en otra lección del mes.

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