Nº1 - marzo 2011

Las 3 fuentes del Poder I

El Poder de derecho

tiempo 02:02 min

Dramatización: El Poder de derecho

En este vídeo se ve un ejemplo de la primera de las tres fuentes del poder accesibles a directivos: «Poder de derecho o poder coercitivo». Más fuentes en próximas newsletters.

tiempo 05:12 min

Videocast

En este podcast verás qué es el poder de derecho y cuándo utilizarlo para ser eficaz de forma continuada.

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Resumen

Poder de derecho: Aquél que el directivo tiene como consecuencia de su nombramiento. La organización se estructura jerárquicamente y otorga al directivo un «poder coercitivo» que los miembros de la unidad aceptan por temor a las consecuencias. Este poder se concreta en la capacidad que el directivo tiene para influenciar decisivamente la contratación, promoción, sanción o despido del empleado.

El poder de derecho va con nosotros a todas partes, nos acompaña siempre, y aunque no seamos muy conscientes de ello, los empleados sí que lo saben, a todas horas. Es como si lleváramos un letrero luminoso y centelleante encima de nuestras cabezas que dice: «SOY el JEFE…..SOY EL JEFE»

Este letrero condiciona fuertemente los comportamientos del empleado en función de la manera, ocasión e intensidad de uso de nuestro poder de derecho. Tenemos que saber cómo usarlo, cuándo usarlo y con qué frecuencia. Las consecuencias de ignorar la manera, la ocasión y la frecuencia de uso pueden ser catastróficas para el rendimiento de los miembros de la unidad considerados individualmente y como equipo de trabajo.

La empresa nos ha dado el poder derecho para usarlo, espera de nosotros que nos comportemos como jefes, y también espera que seamos eficaces. La empresa quiere y necesita que nuestra unidad haga cada vez más y cada vez mejor. Es en la confluencia entre el poder otorgado y la necesidad de la eficacia donde la habilidad profesional debe mostrarse.

El directivo tiene que reconocer la situación como susceptible de ser abordada con el uso explícito del poder de derecho, tiene que saber cómo hacerlo de tal manera que no deje lugar a la interpretación y tiene que evitar el «entumecimiento» de los profesionales de su unidad.

Billy Wilder dijo «algunas personas sólo guiñan los ojos para apuntar mejor». Ésa es la sensación que tienes ante algunos jefes, que solo saben disparar, sólo están a gusto usando su poder coercitivo. No se dan cuenta de que un guiño a tiempo también puede ser una excelente  herramienta para conseguir resultados de su gente.

Bibliografía

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