Nº4 - noviembre 2011

Momentos de Liderazgo I

¿Cómo lo vamos a hacer?

tiempo 01:16 min

Dramatización: ¿Cómo lo vamos a hacer?

En este vídeo podemos ver el primero de los Momentos de Liderazgo: «¿Cómo lo vamos a hacer?»

tiempo 02:33 min

Videocast

En este videocast verás un ejemplo de cómo los líderes se manifiestan en situaciones del día a día, no sólo en los grandes momentos.

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tiempo 04:04 min

Resumen

Los líderes no sólo se manifiestan como tales en las grandes ocasiones, sino también en las mundanas, en las pequeñas, casi se diría que siempre que es necesario crear movimiento

La capacidad de crear movimiento es para nosotros, en Nexpertia, una de las más importantes que debe encontrarse en todo líder, junto a otras muchas como la de articular la visión o dar significado. La capacidad de crear movimiento en el equipo tiene muchas oportunidades de manifestarse; situaciones de atasco se dan en la empresa continuamente, como ante tareas que se consideran más allá de nuestro alcance, ante problemas que se ven como de una magnitud difícilmente abordable, ante conflictos que detienen a los participantes o ante la avalancha de datos que lleva a la parálisis por el análisis, por citar unas pocas. Todas ellas las iremos abordando en futuras Newsletters.

En la escena que acabáis de ver, bastante frecuente hoy en día, dos empleados parecen estar al límite de sus posibilidades. Manifiestan «no poder más» ¡Cuantas veces habremos oído esa expresión a nuestros compañeros o saliendo de nuestros propios labios!

Nuestro líder – que no sabemos qué posición ocupa en la jerarquía, aunque no por ello deja de ser el líder de este grupo en este momento – deja que sus compañeros den rienda suelta a sus frustraciones, no intenta acallarlas, o mucho menos rebatirlas. Pudiera pensarse que un «líder peleón» tendría que entrar al trapo y tratar de convencer a sus compañeros, o subordinados, de que no es legítimo sentir lo que sienten, que muchos otros en la empresa están en situación similar o más agobiante. O un «líder compasivo» podría conmiserarse con ellos, «llorar» junto a ellos un poco hasta que los tres acabaran totalmente deprimidos. Ninguna de estas estrategias, la peleona o la compasiva, va a crear el movimiento que la empresa necesita: el movimiento de enfrentarse a un nuevo reto con eficacia. Si sigue la estrategia peleona ¿qué puede conseguir? En el mejor de los casos los compañeros se sentirán incomprendidos, no escuchados y continuarán sintiendo lo mismo, pero ahora sabiendo que están solos, lo que no parece un estado motivacional adecuado para enfrentarse a un nuevo reto. Si la estrategia es la compasiva, la animosidad hacia lo que se identifica como la fuente de los problemas, la empresa, no se reduce, antes al contrario, aumenta, lo que tampoco parece que vaya a ayudar a encarar este nuevo reto.

Nuestro líder deja que se aireen los sentimientos, no interviene, escucha; no niega, reconoce que existen al escuchar atentamente, y cuando no parece que los compañeros estén aportando nada más, crea movimiento. El líder hace que se centren no en el presente, en su agobio, sino en el futuro, en cómo enfrentarse al reto, y nada mejor para ello que hacerles partícipes de la estrategia, para lo cual en vez de dictar lo que hay que hacer, pregunta ¿Cómo lo vamos a hacer?

Bibliografía

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