Nº75 - mayo 2018

Ser productivo: Más allá

Más allá

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En este vídeo, que inicia una serie sobre los hábitos de las personas súper productivas un profesional que lo es nos explica que lo que hace es plantearse objetivos muy ambiciosos, ir más allá, aunque de entrada parezca imposible.

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En este vídeo explicamos por qué el plantearse metas muy ambiciosas, incluso aquellas que parecen imposibles en el momento es esencial para ser un profesional extraordinariamente productivo.

Resumen

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SER PRODUCTIVO: MÁS ALLÁ

 

Iniciamos una serie sobre los hábitos (comportamientos que se reiteran consistentemente) que hacen que algunas personas sean extraordinariamente productivas.

Se trate de programadores de software, crupieres, vendedores o contables, hay gente que produce sistemáticamente entre 3 y 9 veces más que la media de sus colegas. Es obvio que sus jefes les adoran y hacen todo lo posible por que se queden. Imaginad: alguien que consistentemente es capaz de producir digamos que 3 veces más que la media de sus colegas ¿No merece ser tratado y compensado en consecuencia?

El primero de los hábitos de esas personas súper productivas es su voluntad de ir más allá, es decir, de plantearse grandes retos, de no conformarse con pequeñas mejoras incrementales.

Estas personas continuamente se fijan objetivos que, en el momento de establecerlos, parecen ser de muy difícil consecución, incluso casi imposibles. Como dice el personaje del vídeo proponérselo no es suficiente, pero sí que es necesario.

A menudo las organizaciones y las personas se proponen metas que sean claramente alcanzables dado el punto de partida (resultados y recursos actuales). Incluso para muchos profesionales, y muchos jefes, el que los objetivos sean claramente alcanzables es una condición para que sean motivadores. En el famoso anagrama SMART que recuerda cómo deben ser los objetivos muchos identifican la A como alcanzable (achievable) y la R como “reasonable” es decir, razonable.

El sentido que tiene este incrementalismo es claro: Si no lo ven posible no se comprometen. Sin embargo, el incrementalismo nunca ha llevado a conseguir cosas increíbles, a llegar más allá, a una productividad extraordinaria. Por definición, un objetivo incremental lleva a la media.

Cuando nos planteamos objetivos realmente ambiciosos, si en vez de lamentarnos por la dificultad (imposibilidad), nos lo proponemos realmente, la consecuencia es que empezamos a pensar en qué debería cambiar (en el modelo de negocio, en la relación con el cliente, en las reglas del juego, en los recursos) para que eso que parece imposible se viable. Es decir, sólo cuando vamos más allá somos realmente creativos, estamos dispuestos a ver las cosas desde otras perspectivas, a cambiar las reglas. Y es ahí donde yace un posible tesoro de productividad extraordinaria.

Por eso, el primer hábito de las personas excepcionalmente productivas es la capacidad de ir más allá, de fijarse metas realmente ambiciosas.

 

 

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