Nº92 - enero 2020

Feedback reiterado

Feedback reiterado

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Feedback reiterado

En este vídeo vemos como un mando aborda la situación en que reiteradamente el subordinado reitera un comportamiento inadecuado, incumpliendo sus compromisos previos.

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Feedback reiterado

En este vídeo explicamos lo que un mando debe hacer ante la reiteración de un comportamiento inadecuado por parte de un subordinado

 

Podcast

Resumen

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FEEDBACK REITERADO

 

Si, como mando, me dijeran que solo puedo usar una herramienta para dirigir a mi gente, sin dudar elegiría el feedback. Es una herramienta sencilla y tremendamente eficaz si se usa adecuada y frecuentemente. Como todas las herramientas no es una panacea. La duda que aflora en los cursos de dirección de personas es ¿Qué sucede si el feedback -el negativo en este caso- no funciona, si el especialista persiste una y otra vez en un comportamiento del que le hemos dejado claro que tiene un impacto negativo?

De eso va el vídeo que acabáis de ver. Más allá de la anécdota -el uso del teléfono durante las reuniones- lo que aquí importa es la reiteración. No es la primera vez que el mando le ha dicho a Mario que ese es un comportamiento inadecuado que no debe repetirse.

Como explicamos en nuestros cursos, si el comportamiento persiste el mando exigirá un compromiso. Una respuesta específica y con un marco temporal claro a la pregunta ¿Qué vas a hacer para que esto no suceda de nuevo? Y no permitirá que el especialista evite comprometerse con escusas o vaguedades. Ignorará las primeras y buscará concreción.

Así que, como dice el mando del vídeo, esto ya no va del comportamiento, esto ahora va del compromiso y de la confianza o su ausencia.

La respuesta a nuestros alumnos gira en torno a el compromiso. Cuando un subordinado se ha comprometido a algo para evitar un comportamiento inadecuado el mando tiene en su mano la respuesta: Si el especialista persiste e incumple su compromiso tu feedback debe ahora orientarse hacia la confianza. Debes explicarle que lo que ahora está sobre la mesa no es ya el comportamiento específico, sino su incapacidad para honrar sus compromisos.

¿Y cómo confiar en alguien que incumple los compromisos qué él mismo ha adquirido y verbalizado?  ¿Puede un mando aceptar no poder confiar en sus subordinados? ¿Cuáles son las alternativas entonces? Liberar a esa persona y sobrecargar a otras o dedicar su (escaso) tiempo a vigilar de cerca a ese subordinado. Son dos pésimas alternativas, tanto que cualquier mando sensato preferirá prescindir de esa persona a le menor oportunidad.

Este es pues el mensaje del mando cuando el feedback es reiterado: “Ahora la cuestión no es tu comportamiento, la cuestión es si puedo o no puedo confiar en que cumplirás tus compromisos. Porque si no puedo, mis alternativas son tan malas que preferiría no seguir contando contigo en el equipo”. Un mensaje lo suficientemente contundente como para que la mayoría cambie de una vez su comportamiento. Y si no es así, bueno, el camino está marcado con total asertividad.

 

 

 

 

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