Nº50 - febrero 2016

Coaching en áreas que no se dominan

La Nano

tiempo 01:23 min

Dramatización: La Nano

En este vídeo vemos a dos directivos que se preguntan si debe hacerse coaching en áreas que no dominamos

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Videocast

En este vídeo explicamos brevemente qué es coaching y por qué sí debemos utilizar esta herramienta incluso cuando no dominamos el área de desarrollo de las capacidades del subordinado.

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Resumen

¿Podemos hacer coaching sobre asuntos que no dominamos?

El coaching es una herramienta de dirección de personas – en concreto de desarrollo- de la que se habla últimamente mucho, a menudo sin gran conocimiento y con un halo esotérico que con frecuencia lleva a  eludir su uso o dejarlo en manos de profesionales ajenos no solo a la empresa, sino al entorno empresarial en general.

Recordamos que coaching no es más que una herramienta que pretende alentar una mejora notable en el desempeño a través de un incremente igualmente importante de las capacidades del coachee (el receptor del coaching). En estos casos, el feedback no es suficiente. No basta sólo con decirle al subordinado de qué comportamiento queremos más o cual no queremos en absoluto.

Para que el coaching funcione lo primero que se necesita es que el empleado esté de acuerdo en que esa mejora de habilidades concretas es necesaria para su desarrollo profesional en la empresa.

El coaching es fundamentalmente colaboración, hay dos partes interesadas, mando y empleado, y hay un objetivo común, incrementar las capacidades y como resultado el desempeño.

Para que coaching funcione debe haber acuerdo de ambas partes en el objetivo, el cuando y el cómo conseguirlo. La definición del área en que debe producirse el avance sin embargo es una responsabilidad exclusiva del mando, es él quien es responsable de dejar clara la mejora de desempeño que la organización requiere de ese empleado en concreto. Por el contrario, el mando debe ser extremadamente flexible y receptivo en cuando a la estrategia, el cómo conseguirlo, aún sin abandonar su responsabilidad en el éxito del proceso.

En resumen, en coaching,

  • Elegimos, como directivos que somos, la dimensión en la que se tiene que producir una mejora notable.
  • Colaboramos en establecer un objetivo.
  • Colaboramos en una tormenta de ideas para determinar los recursos, dejando el mando claras las restricciones que siempre habrá.
  • Colaboramos para crear un plan, con sus hitos parciales.
  • El empleado informa sobre su progreso en tiempo y forma.

Para hacerlo no necesitamos ser expertos en la materia concreta, en las capacidades específicas que queremos desarrollar. Si tuviéramos que serlo estaríamos condenando a la empresa a progresar sólo en aquellas capacidades que sus mandos dominan. Es cierto que en este caso hay más posibilidades de cometer errores en el proceso. Pero el coaching es un proceso continuo, con frecuencia alta de encuentros y revisiones del progreso, que nos permitirán corregir estos errores y avanzar, quizás más lentamente que si fuéramos expertos en ese área específica de desarrollo, pero sin condenar a la organización a no poder hacer progresar a sus miembros en todas las dimensiones que sean necesarias para su éxito.

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