Nº23 - octubre 2013

Conversaciones difíciles: La tercera historia

tiempo 02:09 min

Dramatización: La tercera historia

En este vídeo verás cómo tras dos intentos fallidos de empezar una conversación difícil, se acomete con «la tercera historia»

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Videocast

En este vídeo te explicamos cómo empezar una conversación potencialmente difícil

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Resumen

Las típicas aperturas no funcionan.  Empezamos desde nuestra historia

Describimos el problema desde nuestra propia perspectiva y al hacerlo provocamos la clase de reacciones que esperamos evitar. Empezamos desde el lugar en el que creemos que la otra persona está causando el problema. Si estuvieran de acuerdo con nuestra historia no haría falta esta conversación. Nuestra historia lanza llamaradas, señales para que el otro primero se defienda y luego contraataque.

Provocamos una conversación de identidad desde el principio

Nuestra historia invariablemente, aunque quizá inadvertidamente, comunica un juicio sobre la otra parte – la clase de persona que es – y el hecho de que dentro de nuestra versión de los eventos ellos son el problema. Provocamos una conversación de identidad en la otra persona desde el principio y no dejamos sitio para su historia.

Para empezar bien, dos sugerencias:

  1. Empezar por la Tercer Historia.
  2. Ofrecer una invitación para hacer una exploración conjunta de los asuntos en juego.

Primer paso: Empezar con la Tercera Historia

Además de tu historia y la de la otra parte, toda conversación difícil incluye una tercera historia. Esta es la historia que un observador contaría, alguien que no tuviera un interés particular en el asunto que se tratara.

Piensa como un mediador

Una de las herramientas más eficaces que tienen un auténtico mediador es la capacidad de identificar esta tercera historia invisible. Significa describir el problema entre las partes de una manera que aparezca cierta a ambas partes simultáneamente.

Una vez que la hayas encontrado, puedes empezar con la tercera historia tu mismo.

No necesitas saber todos los detalles de la historia de la otra persona para incluirla en iniciar la conversación a través de la tercera historia. Hay muchas cosas que todavía no entiendes sobre la perspectiva de la otra persona, y una de las razones por las que quieres hablar es que quieres aprender más sobre su punto de vista.

Salirte de tu historia no significa renunciar a tu punto de vista. Tu propósito al abrir la conversación de esta manera es invitar a hacer una exploración conjunta de ambas historias. En el curso de esta exploración se va a emplear tiempo para entender ambas perspectivas, para después producirse el ajuste de tus puntos de vista basado en lo que has aprendido y has compartido.

Segundo paso: Extiende una invitación

El segundo paso es extender una invitación: “he descrito el problema de una manera que ambos podemos aceptar. Ahora quiero proponerte que busquemos un entendimiento mutuo y que nos fijemos como propósito resolver el problema, si esto tiene sentido para ti”

Describe el propósito

Si la otra persona acepta la invitación tienen que saber a qué están mostrando su acuerdo. Hacerles saber desde un principio que tu meta en la discusión es comprender mejor su perspectiva , compartir la propia y hablar sobre cómo enfocar el futuro juntos, hace que la conversación sea significativamente menos misteriosa y amenazante.

Invita, no impongas

Toda invitación puede declinarse. Ninguna persona puede forzar a la otra a engancharse en la discusión. La oferta que hagas a discutir debe estar abierta a que la otra persona pueda proponer una modificación

Bibliografía

  • Difficult Conversations. Bruce Patton
  • Crucial Conversations. Kerry Patterson

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